giovedì 22 ottobre 2015

presencia y Ausencia de Myra landau Manuel Montoro


¡Me falta Myra!... Por supuesto, Myra Landau… Nostalgias de los años setentas del siglo

veinte. Hermoso encuentro desde que nos conocimos. Hubíeron muchos motivos de convivencia,

proyectos, las inevitables luchas, la entrega continua a nuestras necesidades de

realización personal… ¡Querida Myra Landau! Siempre inconsciente de las múltiples

proyecciones de su fascinante personalidad, de su encantadora y fuerte vibración

existencial.
Siempre sostuvimos un dialogo ininterrumpido aunque andara sumergida en sus laberínticos

trazos, esos trazos que me emocionaba verlos nacer entre sus manos, con la sencillez y la

espontaneidad con que nacen las espigas, de la tierra madre. Trazos seguros y armoniosos

que, en su conjunto, constituyen hasta la fecha una valiosa aportación a las nuevas

corrientes del arte contemporáneo internacional…
.- ¿Me oyes Myra? Soy Manuel, y no recuerdo en este momento si te dije alguna vez que

quedé mudo de emoción… ¿Admiración? Ante tu gran exposición en el Museo de Arte Moderno

del Distrito Federal. Y no por amistad, no; así me ocurre ante la obra de algún autentico

creador artístico que me impacta, aunque en tu caso no haya podido evitar el orgullo de

ser tu amigo.
Amo tus ritmos, que son también la base de mi trabajo teatral; diariamente los gozo en los

cuadros que generosamente nos fuiste dejando en nuestras casas de México y Xalapa, que

siguen siendo nuestros espacios. Billy ha sabido cómo dosificar tus ritmos: el apacible,

del agua, el que tu llamas “complicado” y yo “turbulento”, tus dos creativas esculturas,

tu bella estela vertical, tus bellísimos cuadernos, expuestos en nuestra pequeña vitrina

de los “tesoros” más preciados, más íntimos, que son los más valiosos.
Seguí, más o menos, tus siempre justificadas rutas viajeras: Italia, Brasil, China,

Holanda, de nuevo Roma, ahora Israel.
Ignoro cómo será tu vida cotidiana en Jerusalem, ni si has de quedarte mucho tiempo. Deseo

que hayas podido disfrutar alguno de los privilegios de ser residente estable en

Jerusalem, tierra misteriosa y compleja que siempre soñé conocer algún día de cerca,

descubrir, o intentarlo, la esencia mística e histórica que la conforman, que a veces ha

servido para unir, otras para separar, a través de los siglos.
Pienso que puede ser demasiado peso para ti, a largo plazo.
Estaría yo más loco que tú si te aconsejara tener paciencia, ya que nunca ha sido una de

tus cualidades. Pero tampoco recomendarte la aceptación tácita de momentos difíciles

extensibles sabiendo que eres la autorevolución de ti misma.
Pero también admiré siempre a la Myra reflexiva, analítica y razonada. Tus destellos

luminosos.
En cualquier caso estamos contigo.

 Surgen recuerdos entrañables de enorme felicidad, así es la vida, a

través del tiempo.
Aun recuerdo tus manos enredadas a las ultimas capuchinas mientras seguías diseñando

bocetos de tapices, para que los interpretaran en sus celdas los auténticos tejedores de

sueños…
Si algún día piensas en mí intensamente, si recuerdas nuestros mejores días en este

trópico de nortes y nieblas, dame un grito muy fuerte: ¡Manuueel! Porque yo estaré

escuchándote.
El grito puede ser en voz alta, o en silencio, de corazón a corazón.  
                                                                                   
      Porque insisto:  



me  fal
ta Myra!!!!!

2 commenti:

João Menéres ha detto...

Só muito mais tarde poderei ler e escrever duas palavras, Myra...


Um beijOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

João Menéres ha detto...

Afinal, Myra, ainda não foi hoje que li !

I'm sorry.

Um beijOOOOOOOOOOOOOOOOOOO